martes, 8 de septiembre de 2009

Cristina y Laura

Laura? Mmmh...vos no me conoces...Pero...

alguien se enamoró de ti hasta los tuétanos, o, mejor dicho, de tu voz en tu programa radiofónico. Alguien te busca por calles porteñas, por piscinas azules y norias oxidadas. Ya estuviste en los sueños de su mejor amigo. Ya os visteis en una azotea sevillana. Pero ahora te busca y tú prefieres que no vaya. Alguien se está recuperando de su amnesia profunda, salva sirenas, recita versos de Raúl Gómez Jattín, tiene tú número, es lo único que tiene...

Ahora mismo, son la 1.31. Yo estoy en mi habitación y estoy escribiendo a un personaje literario. No sólo le escribo si no que desenmascaro el amor loco de otro personaje que desde el principio me cayó bien. Intenté evitarlo pero ella tenía que saberlo, para mi era necesario. No se lo qué pasará después.

Vamos.
Cristina Gómez

*

Hola, Cristina...
Soy Laura. Ya sabía que había alguien enamorado de mí desde lo del programa de radio. Conocí en Sevilla al narrador de la historia que vos leíste, creo incluso que fuimos amigos, pero desde el principio fui clara, y le conté mi vida, y supo que lo nuestro no era posible. Luego él quiso escribir una novela con todo lo que no fue. Te podés imaginar que no me gusta que haya dado mi email para que yo siga contando esta historia. Es él quien quería contarla, y no yo. Lo que sucede es que han pasado muchas cosas en mi vida desde el punto final. El narrador al que vos acompañaste por Buenos Aires no tocó el timbre de mi puerta ni una sola vez. Ni siquiera sé si sigue en Buenos Aires... En fin, tampoco me importa.
No me importa porque la noche que aquel tipo amnésico marcó mi teléfono lo cambió todo. Al principio desconfiaba. Hablaba muy bizarro el tipo, e insistía en que nos veamos. Parecía nervioso. No sé, me dio miedo, pero cuando me dijo que había encontrado el libro de Jattín que él me había regalado, tuve que aceptar.
Le indiqué qué colectivo había que tomar para San Telmo, el barrio donde vivo (¿conocés Buenos Aires?). Obviamente no le di la dirección de mi casa: quedamos en vernos en el boliche donde suelo tomar cerveza roja, entre Estados Unidos y Brasil, detrás de plaza Dorrego. Es el único que queda abierto a esas horas. Me vestí (creo que me pinté los labios) y salí de nuevo a la calle. Creo que casi la mitad de los pasos que di fueron a la carrera...
Perdoname, Cristina, ahora tengo que dejarte (por algo que tiene que ver con esta historia, acaban de llamarme por teléfono y tengo que salir).
Prometo escribirte apenas pueda.
Un beso!
Laura.

*

2 comentarios:

  1. Joe, menudo currículum, sí...es creativo e interesante. Esta última entrada, ¿pertenece a últimas 2horas y 58 minutos? o ¿es algo nuevo?
    mua!

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  2. Gracias por pasarte por el blog.
    La entrada pertenece a los emails (reales) que algunos lectores (en este caso Cristina Gómez) le escribieron a Laura Mascherano, personaje de la novela. La idea del blog es dar a conocer esa continuación cibernética del libro.
    Sólo eso.
    Beso.

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